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| Amanecer de octubre en Salisbury Crags |
Así queda inaugurada la vida. A veces solemnemente. Otras con el más estrepitoso acto de poesía. Se puede levitar sobre precipicios que nadie ve. Se puede sufrir tormenta bajo el sol. Puede parecer una lucha de gigantes, y que las piedras del molino pesen dentro de ti. Puede que tengas que dormir con los peces mil y una noches, antes de poder volver a la superficie, a respirar de nuevo. Las bestias amenazan ahí fuera, no obstante. Y el bosque parece oscuro. Hay otras almas que te protegen, son lo sagrado. El dolor no es eterno, la condena tampoco. El amor, la esperanza y el espíritu paciente son tus armas. Atravesarás el fuego. Sé cenizas, entonces. No dejes que el miedo o la incertidumbre te hielen. Tu fuerza es igual al número de veces que has vuelto a empezar.
[Día 11.400]
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